Olivia Gorra Ramón nació en Coatzacoalcos el 10 de agosto de 1969. Cursó su primaria en la Escuela Niños Héroes, ubicada en Allende y Román Marín del sur de Coatzacoalcos. La secundaria y preparatoria las estudió en CBETIS, que está en Transístmica.
Ya desde los 6 años cantaba bien, aunque también siendo una jovencita ganó un concurso de belleza, lo que no dejó de ser notado por una perspicaz y experta en descubrir diamantes en bruto en el bel canto, Doña Diana Jiménez de Hayek –madre de Salma Hayek-, quien la oyó cantar y de inmediato la recibió en su escuela de música privada: Valores Artísticos, y la integró de inmediato a su coro. Tiempo después llegó a ingresar al coro de Bellas Artes en México, lugar donde accesan únicamente quienes tienen voz excelente y con proyección futura.
Su inicio como soprano empezó en el Concurso de Voz Internacional Traviata 2000, siendo seleccionada por Lorin Maazel y Tito Capobianco como ganadora.
De allí saltó a su meteórica carrera: realizó su debut como Violetta en La traviata de Verdi con la Compañía de Ópera de Pittsburgh. Luego regresó al Bellas Artes, pero ahora no como parte del coro sino como triunfadora en el papel de Violetta, además también en 1997, esta soprano prodigiosa realizó en un concierto de arias con Placido Domingo para el Rey y Reina de España con el Palacio de Bellas Artes en México.
Ha cantado al lado de Andrea Bocelli en el Auditorio Nacional de la ciudad de México en mayo de 1998, luego por segunda vez, el 30 de mayo de 1998, enmarcado por el Fuerte de San Juan de Ulúa, entre un hechizante ambiente de luces laser, un auditorio desde en unas 3,800 butacas presenció que de siete intervenciones de Olivia, tres de ellas fueron a dúo con Bocelli, entre ellas “O sole mio” – experiencia y desafío de la que salió victoriosa por su acoplamiento perfecto con el tenor italiano-, donde además cantaron canciones mexicanas, llegando a ser uno de los eventos más hermosos en la historia musical de nuestro país. Han sido retransmitidos hasta en 60 países del planeta algunas de sus interpretaciones operísticas.
Su proyección sonora es muy valorada entre los conocedores, se le acredita un timbre excepcional y voz sumamente flexible que alcanza registros vocales en cuatro escalas, con una capacidad especial para ensancharse con poder o hacerse débil y dulce. Olivia afirma que completó sus estudios de canto en la Manhattan School de Música. Y afirma haber contado con grandes maestros como James Demster, Enrique Patrón y Marlena Malas.

También la crítica le reconoce una fuerza interpretativa excepcional, que vive sus personajes, reflejándose en su rostro todas las emociones y matices envueltas, transmitiendo a sus auditorios la intensidad de sus emociones. Tales entregas llevan casi al paroxismo de la locura a los concurrentes y han producido auditorios que aplauden delirantes.
Su internacionalización la ha llevado a recitales con la Sinfónica de la Manhattan School of Music, la Filarmónica de Long Island, la Sinfónica de Colorado, la Sinfónica de Evansville, la Ópera de Sacramento, la Ópera de la Universidad de Albuquerque, la Gran Ópera de Florida, el Festival Paiz de Guatemala y la Ópera de Bogotá, y muchas más. Ha cantado a lo largo y ancho de nuestro país: la Fiesta de Cervantino Internacional (Guanajuato), Sinaloa Cultural Festivo, Fiesta de la Ciudad de México, el del Festivo Centro Historico, y el Alfonso Reyes Internacional Festivo (Monterrey).
Muy pronto tendremos sus primeros discos compactos con interpretaciones clásicas así como interpretaciones populares.
¡Enhorabuena, Olivia Gorra Ramón, hija selecta de Coatzacoalcos!